Todos tenemos un amigo tapudo. Es el clásico hablador, el fanfarrón, el que siempre exagera sus historias o directamente inventa mentiras para hacerse el interesante. Si alguien te cuenta que ayer pescó un tiburón con las manos desnudas en el Lago Cocibolca, la respuesta correcta es: «¡Callate, no seas tapudo!».
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