Si pensabas que con saber decir «¡Qué tuani!» ya tenías el diploma de nicaragüense honorífico, prepárate para la prueba de fuego. El verdadero Nicañol se pone a prueba en el día a día: cuando toca ir a trabajar, cuando alguien te debe dinero, cuando te intentan ligar y, sobre todo, cuando tienes que encontrar una dirección.
Para que no te quedes con cara de poema en tu próxima visita, aquí tienes una nueva selección de expresiones y frases que te convertirán en todo un maestro de la calle.
1. El Pegue
En Nicaragua rara vez escucharás a alguien decir «me voy a mi empleo». Al trabajo se le llama pegue. Es una palabra que escucharás a todas horas en frases como: «¡Dale al pegue!» (¡ponte a trabajar!), «Voy pal pegue» o «Vengo cansado del pegue». Si quieres integrarte un lunes por la mañana, esta es tu palabra.
2. Jarana
Una «jarana» en otros países puede ser una fiesta flamenca, pero en Nicaragua es algo que te quita el sueño: una deuda. Si alguien te debe dinero o si te has pasado usando la tarjeta de crédito, andas «enjaranado» (lleno de jaranas).
3. Chatel y Cipote
En lecciones anteriores aprendimos que a los jóvenes se les llama «chavalos». Pero si hablamos de niños más pequeños, chiquillos o críos, las palabras mágicas son chatel o cipote. Son términos muy cariñosos y de uso diario en cualquier hogar nicaragüense.
4. Paradito vs. Vivo
Dos adjetivos imprescindibles para describir la personalidad de la gente:
- Paradito: Se usa para describir a alguien alzado, impetuoso, que siempre está a la defensiva o buscando pleito. Si te cruzas con alguien problemático, escucharás a alguien advertir: «Cuidado, que ese maje es paradito».
- Vivo: Por el contrario, alguien «vivo» es alguien muy inteligente, avispado y rápido de mente. ¡Hay que andar siempre vivo!
5. Las mil y una formas del «Arrecho» y el «Encachimbe»
Ya habíamos mencionado que «estar arrecho» significa estar enfadado. Bueno, pues el idioma es tan rico que tiene niveles:
- Me encachimba: Es el siguiente nivel del enfado. Significa que algo te molesta muchísimo o te saca de tus casillas.
- Arrecho a…: ¡Cuidado con el contexto! Si dicen «Ese maje es arrecho a las mujeres», no significa que esté enfadado con ellas, sino que es muy mujeriego o que le gustan demasiado.
6. ¡Ajá, omai, ¿cómo estás?!
Si vas por la calle y alguien te saluda con un «¡Ajá, omai!», no te asustes. «Omai» es una adaptación muy de la calle y fonética del «homie» (amigo/socio) estadounidense. Es un saludo súper informal entre gente de confianza.
7. De plano
La muletilla perfecta para dar énfasis. Significa «de verdad» o «en serio». Si te cuentan un buen cuecho (chisme) que te deja asombrado, tu respuesta debe ser: «¿De plano?!».
8. Batear a alguien
En un artículo anterior vimos que «estar bateado» es no entender nada. Pero el verbo «batear» tiene un uso magistral en el terreno romántico: significa ignorar o rechazar a alguien. Si alguien intenta ligar contigo y no te interesa, básicamente «lo bateas» (como si le dieras con un bate de béisbol y lo mandaras lejos).
9. Encabarla
Vale la pena recordarla porque es un clásico absoluto. Cuando metes la pata, te equivocas a lo grande o cometes un error grave, la encabaste. Puedes usarla en el pegue o en tu vida amorosa: «La encabé con esa muchacha».
10. El arte mágico de las direcciones nicaragüenses
Dejamos lo mejor para el final. En Nicaragua, no se usan los nombres de las calles ni los números de portal. Las direcciones se dan tomando un punto de referencia conocido (que a veces ni siquiera existe ya, como «donde fue el arbolito») y contando por cuadras (manzanas de casas) hacia los puntos cardinales (norte, sur, este/arriba, oeste/abajo).
Así que, si pides indicaciones, prepárate para escuchar algo como: «De la Iglesia Espíritu Santo, cuadra y media al norte, media cuadra al oeste». Y sí, la gente llega a su destino perfectamente. ¡Es un superpoder local!
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