En casi todas partes, un calambre es simplemente una contracción muscular dolorosa, pero en Nicaragua, si alguien está «acalambrado», significa que está muerto de miedo, paralizado por el susto o muy nervioso. Es una metáfora fantástica: el miedo es tan grande que te deja tieso, como si tuvieras un calambre en todo el cuerpo. Si te cuentan una historia de terror o te llevas un buen sobresalto en la calle, te quedas «acalambrado».
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